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jueves, 30 de julio de 2009

LA NOCHE




Esa noche me miraban
unos ojos con dulzura
y unos labios con ternura
en los míos se posaban,
unas manos me abrazaban
alterándome el sentido
en un juego prohibido
de placeres impregnado,
despertándome a tu lado
con deseo enloquecido.

Con el pecho estremecido
y el aliento entrecortado
me abandono apasionado
entre tus brazos mecido
y de nuevo adormecido
espero a que llegue el día,
que con la mañana fría
se aclara el entendimiento
y se ha de llevar el viento
lo que la noche decía.

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