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sábado, 3 de septiembre de 2011

NUNCA TE ACOSTARÁS SIN SABER UNA COSA MÁS

   
   Tengo una colección de compactos de Joan Manuel Serrat que, aunque oí ya muchas veces, voy poniendo de vez en cuando. Es una colección relativamente nueva, “Serrat Personal”, que va acompañando a cada disco un librito en el que se explica, además de la historia de la elaboración del mismo, también la historia correspondiente a la época en que se graba.

    Es sorprendente la cantidad de pequeñas cosas que se nos escapan de las épocas en que hemos vivido y que pasan desapercibidas para nosotros por haberse hecho cotidianas.
 

   Hubo una época en la que, por cuestiones laborales, me vi obligado a comer a diario en restaurantes, o mejor dicho, en bares de comidas.
    Era costumbre, como aún lo es hoy, que en los menús hubiera platos que correspondían al día de la semana. Así, se acostumbraba a poner canelones los martes, si la memoria no me falla. Lo que es seguro es que los jueves había siempre paella. Esperábamos, los que apreciábamos ese plato, ese día con inocente ilusión. Digo inocente porque lo que en realidad pasaba es que así establecíamos un aliciente en la comida diaria, nos hubiera gustado más, en muchas ocasiones, poder hacerlo en casa.
Pero, a lo que voy: Siempre vi como algo lógico que los jueves hubiera paella en los menús, aún más, si en algún sitio no figuraba ese plato en ese día, me causaba gran decepción.

    Y ahora, leyendo esos libritos que acompañan los discos de Serrat, después de tantos años, me vengo a enterar, quedando desagradablemente sorprendido, de que la causa de que ese día haya paella es que al déspota de la época, al fascista Francisco Franco Baamonde, le encantaba  comer ese plato todos los jueves. Así que le estuve haciendo homenaje al dictador durante años y casi semanalmente. ¡Qué desagradable sorpresa!

    A partir de ahora pasaré los canelones al jueves y la paella…cuando me apetezca.
Es posible que no tenga mucha importancia, pero sólo pensar que pueda seguir homenajeando a ese asesino cada jueves, hace que se revuelva mi estómago.