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domingo, 30 de octubre de 2011

ETERNA UTOPÍA


Algunos creen que es bueno tener cárcel
donde encerrar al malo de este pueblo.
Pretenden con firmeza duras leyes
que logren confinar entre sus rejas
a quien se obceque en no cumplir sus normas.
Castiga sin piedad, la ley, al hombre.

Y juzga duramente, pues, al hombre,
que acaba con sus huesos en la cárcel,
pues no quiso acatar aquellas normas
que, fieras, oprimían a su pueblo.
De ese modo le encierran tras las rejas,
le prenden con la fuerza de sus leyes.

Pero, ¿son necesarias esas leyes?
¿Protegen, de verdad, del hombre al hombre?
Y, ¿siempre están los malos tras las rejas?
¿Se hace mejor la gente con la cárcel?
Son estas dudas las que tiene el pueblo,
pero hay quien cree necesitar las normas.

Mas, si nos sometemos a estas normas,
las que regulan complicadas leyes
que habrían de servir, firmes, al pueblo
y proteger de la maldad al hombre:
¿No serán ellas mismas nuestra cárcel?
¡Serán, de nuestras casas, recias rejas!

Será la libertad presa entre rejas
y mutilada bajo duras normas.
Será la libertad metida en cárcel
con el pretexto de cumplir las leyes.
Será la libertad lujo del hombre.
Será una gran quimera para pueblo.

No ha de tardar en despertar el pueblo,
pronto verá esa jaula con las rejas
que rodean y encierran siempre al hombre
que para todo inventa e inventa normas,
para todo redacta nuevas leyes
que sólo han de servir para la cárcel.

Es cárcel el estado para el pueblo,
son sus leyes las rejas que le encierran,
son sus normas, del hombre carceleras.


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2 comentarios:

  1. Moi ben traído o tema nestes tempos que corren. Máis ca utopía eterna, non sei, quizais círculo vicioso. Sen normas, todo se espalla e perde. Con elas o que se espalla e perde é a liberdade... Ou non?

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  2. Velaí o dilema: Máis normas, menos liberdade; menos normas, máis liberdade...ou non.

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