Cantos camiños andei,
cantos voltei camiñar,
cantos carreiros soñei,
cantos á veira do mar.
Lonxe quedaron os soños
de neno que agarda soñar,
lonxe os olliños que ollaban
noites de branco luar.
Tan feroz como cobarde,
de esas tus fauces terribles
y de tus manos temibles
tu prole toda se guarde.
Nadie compasión aguarde,
nadie espere tu clemencia.
Por cambiar la providencia,
de tu sino, temeroso,
oh, Saturno poderoso,
devoras tu descendencia.
Pero está escrito el camino:
Tú reinarás destronado
sobre la mies y el arado,
ineludible destino.
No es ya tu reino divino
que es reinado terrenal.
Llegó el momento fatal
y al poderoso Neptuno
sus hermanos, de uno en uno,
devolverás al final.
Nace en tu rueca mi vida,
hilandera del destino,
con ella escribes mi sino,
con ella empiezas mi herida.
Entregas mi hebra torcida
a tus cómplices hermanas;
una cuenta mis mañanas
y la otra mi tiempo corta.
Sois, Nona, Décima y Morta,
tres implacables ancianas.
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| DOS VIEJOS COMIENDO SOPA. F. de Goya. ⓒMuseo del Prado. |
Jamás contemplas repleto
el saco de tu codicia,
nada sacia tu avaricia,
nunca el cofre ves completo.
Mueles el manjar, inquieto,
en tu boca desdentada
y nerviosa la quijada
desencaja el rostro viejo,
solo queda ya pellejo
en tu faz desfigurada.
Cercano, el fin te persigue
y aunque zafarte quisieras
es hora de que te mueras,
que en ti la luz se mitigue.
Por más que tu ser mendigue,
así al cielo y al infierno,
nada en el mundo es eterno.
Deja pues de codiciar,
nada te vas a llevar
ni a la gloria ni al averno.