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miércoles, 21 de abril de 2010

A MI AMIGO ANDRÉS

De dolor el lecho lleno,
en amargura inundado
y mi amigo en él postrado
a causa del gran veneno;
pues asevera el galeno
con mucha seguridad
que su grave enfermedad
es a causa de esa droga
que nos consume y ahoga
traicionera y sin piedad.
Creímos perderte, amigo,
mas la guadaña venciste.
Cuatro meses estuviste,
todos nosotros contigo
queriéndote dar abrigo
en tu lucha encarnizada,
pues ya la tienes ganada
con sudor y sufrimiento
y ahora ha llegado el momento
de darla por acabada.

Y a ti te digo, Pilar,
y no creo estar errado,
que vas a estar a su lado
mucho tiempo, sin dudar,
y tendrás que soportar
esos chistes infinitos,
que te contará cortitos
y largos te contará,
ya que de todos tendrá.
En fin, de Ana y yo, besitos.

De "Poemas do Piteira (I)"
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domingo, 28 de marzo de 2010

LEY DE LOS BORRICOS


   Si hablan los asnos igual
en cualquier rincón del mundo
– pensaba así de profundo
un burrito liberal –
sería cosa genial
redactar un reglamento
que prohíba en el momento
otra forma de expresión
que no sea la canción
que bien entiende el jumento.


   Y las mulas lo aprobaron,
y los pollinos también.
Todos los rucios de bien
un documento firmaron.
En aquel día acordaron,
como lengua principal
y único idioma legal
– sin que ningún otro fuese
aunque con el se naciese –
el “rebuzno universal”.

De "Poemas do Piteira (I)"
Safe Creative #1009087278110

jueves, 21 de enero de 2010

UNA JARRA NUEVA

En el mercado compraba
una jarra el tabernero
en la que el vino casero
servir bonito pensaba;
mas cuando a casa llegaba
quiso el buen hombre saber
cuanto podría caber
en aquel hermoso envase
por si errando regalase
el vino que ha de vender.

Llamó al pinche y le encargó
que algunos vasos llenase
con agua que luego echase
en la jarra que compró.
Así el pinche midió
lo que en la jarra cabía
y al amo así respondía
cuando le fue requerido:
_En vino yo no he medido,
pero en agua un litro había._


Safe Creative #1010127556945

NO ME LLORES, NO ME LLORES...

No me llores por tus penas,
no las vengas a contar;
yo también tengo problemas,
me los vas a recordar.


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OTRO GALLO CANTARÍA

_Si yo fuese presidente
otro gallo cantaría._

Así mi amigo decía
con aire grandilocuente.
Le escuché atentamente
hasta que hubo terminado
y cuando le hube escuchado
con sarcasmo le espeté:

_Yo me pregundo por qué
en "si fuese" te has quedado.
Tengo también la certeza
de que otro gallo cantase
si en el gobierno mandase
con criterio tu cabeza,
mas por su naturaleza
gallo y gallo su canción
declaman sin compasión
tan temprano, tan temprano,
que me despiertan, hermano,
con la mismita ilusión._


De "Poemas do Piteira (I)"
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sábado, 7 de noviembre de 2009

NOCHE ETERNA

.
Ι

Tendía su blanca mano
una limosna pidiendo,
grave su gesto imponiendo
imploraba, triste, en vano:
_ Por piedad mi buen hermano,
poquita cosa le pido
que el hambre en mi ya se ha ido,
mas los pobres hijos míos
¿Qué saben de desafíos?
Por piedad, que no han comido._

Torció el rostro el caballero
fingiendo ni ver ni oír,
notó la pobre el fingir
viendo su porte altanero.
Miró a sus hijos primero,
después a aquel hombre recio
y herida por su desprecio
al petulante maldijo.
Mala muerte le predijo
mas riose de ella el necio.


ΙΙ

Negra la noche cernía
de obscuro manto el camino,
su cabeza, por el vino,
a una voz hablarle oía
que con reproche decía:
“Hay de ti, mal caballero,
que guardaste tu dinero
y la mujer te maldijo
pues has de morirte, fijo,
por tu gesto cicatero”.

Mucho tuve que beber,
se decía para sí.
_“Mira, Enrique, lo que oí.
A causa de esa mujer
predicen mi perecer
unas voces tenebrosas.
No he de creer esas cosas
que el clarete que he tomado
en el ánimo ha causado
fantasías caprichosas”._

La noche larga se hacía,
de caminar no cesaba
y el sendero no acababa
ni cercano parecía,
ni asomarse se veía,
el final de su camino
y echaba la culpa al vino
por no hallar la ruta cierta
que ha de llevarle a su puerta,
maldiciendo el desatino.

Y las horas van pasando,
obscura la noche sigue,
la misma voz le persigue
su conciencia maltratando.
Y se oye gente llorando,
también se oye gran gemido.
Le parece conocido
cuando acercándose va.
Ya arrepintiéndose está
de tanto vino bebido.

Se oyen también campanillas
a ritmos acompasados,
se oyen murmullos velados
de gente por las orillas.
Y las tristes manecillas,
ahora mismo cae en la cuenta,
en la esfera amarillenta
su camino han detenido.
Todo aquello ha sucedido
poco a poco, a marcha lenta.

_Pero…¿Qué ocurre, qué es esto?
¿Quién dice mi nombre a veces?
¡Ay, Enrique, que enloqueces!
¿Y ese cantar funesto?
¿Por qué no fui más honesto
con esa pobre mujer?
¿Su maldición puede ser
la causa de esta locura?
¡Pero…qué dice ese cura!
¿Quién me quiere enloquecer?_

Sudor en su frente ardía,
los ojos desorbitados,
a vecinos y allegados
y gente que conocía
acercándose veía.
Triste el semblante llevaban,
quiso hablarles mas pasaban
a su lado indiferentes.
¿Qué querían esas gentes
que su presencia negaban?


ΙΙΙ

Cuatro golpes retumbaron
que el corazón sobresaltan
y sus visiones espantan.
Cuatro golpes resonaron
y unas manos se posaron
en sus hombros encogidos
y despierta sus sentidos
una voz atronadora,
que de pronto en esta hora,
interrumpe sus gemidos.

Y parece que se han ido
las voces y campanillas,
no hay gente por las orillas,
no se escucha ni un ruido.
Enrique aguza el oído
prosiguiendo su camino
y otra vez maldice el vino
que aquella noche tomó
y a su mente regresó
aquel rostro femenino.

Despierte, Enrique, despierte,
grita aquel hombre a su oído.
Don Enrique, adormecido,
agradeciendo su suerte,
cree regresar de la muerte
oyendo al hombre gritar.
Es difícil de olvidar
su horrorosa pesadilla,
esa horrible campanilla
y a ese cura oír rezar.

_¡Váyase, Enrique, a su casa!_
le decía el tabernero
ajustándole el sombrero.
_Verá que pronto se pasa
el dolor que fuerte abrasa
esa tripa maltratada.
Es la noche bien entrada
y un buen descanso merece,
ya verá que lo agradece
su cabeza castigada._


ІV

Ya más calmado,
muy aliviado,
ha recordado
a aquella mujer
y presumiendo
va sonriendo
y maldiciendo
aquel padecer.

Ya caminando
va planeando
y barruntando
grave y cruel venganza,
pues la pureza
de la pobreza
y su grandeza
a entender no alcanza.

Encuentra su casa abierta
y sorprendido se extraña.
La memoria no le engaña,
llave le echara a la puerta.
Aún más le desconcierta
ver a vecinos entrando,
a sus amigos rezando
y con tristeza en los ojos
ante su cuerpo, de hinojos,
a aquella mujer llorando.
 

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sábado, 10 de octubre de 2009

A FONTE

E voltou!

.

Esa fonte que hai no outeiro
pretiño da miña casa,
esa fonte está soíña
que ninguén vai visitala.
Nacía nela, fresquiña,
unha auga limpa e ben clara,
unha auguiña que eu bebía
sen sede, só por probala
e senti-la súa vida
correndo pola garganta.
Esa fonte que hai no outeiro
pretiño da miña casa.

As risas dunhas mulleres
que de xeonllos estaban
ó pé dos seus lavadoiros
torcendo roupa mollada
chegan ó meu pensamento,
veñen soas, sen chamalas,
cunhas baldetas ben cheas
que na cabeza levaban,
andando polo carreiro,
ergueita a súa mirada,
foron á fonte primeiro
e voltan da fonte á casa.

Esa fonte que hai no outeiro,
que por ela xa non pasan
lavadoiros de madeira
que unhas mulleres levaban
nin mociños calorosos
que nela se refrescaban,
esa fonte que hai no outeiro
xa non ten auguiña clara
e as herbas do monte bravo
déixana toda atoada,
acóchana dos meus ollos,
alónganma da mirada.

Fentos, silvas e carqueixas,
piornos, toxos e xestas
enceréllanse hoxe nela,
aínda que moito medren
non poderei esquecela.


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